COMO TE AYUDA UN PSICOONCOLOGO FRENTE AL CANCER

19/11/2018

Si tienes cáncer, o lo has tenido, el tiempo de espera desde que surgieron las sospechas y comenzaste a hacerte pruebas hasta que recibiste el diagnóstico, es probablemente una de las experiencias más aterradoras a las que te has enfrentado. Seguramente tampoco fueron momentos fáciles cuando se lo comunicaste a tu familia, o cuando te enfrentaste a los diversos tratamientos y sus síntomas secundarios (problemas digestivos, fatiga, insomnio, dolor…). Puede que pareciera una frivolidad compartir tu angustia por el cabello de menos, o las cicatrices de más, e incluso que te aburrieras a ti misma de tanto llorar.

Y puede también que, cuando parecía que todo había acabado porque tenías el alta médica, o porque ya habían pasado años sin tratamiento activo, surgiera un enorme miedo a la recaída, o a la muerte.

Cada persona somos un mundo y por eso, puedes verte representada en todas o en alguna de las situaciones que comento, pero en cualquiera de ellas el profesional más adecuado para ayudarte es el psicooncólogo. Igual que tu oncólogo es el médico especializado en cáncer, el psicooncólogo es el psicólogo, especializado en oncología. Conoce por tanto, todo aquello por lo que estás pasando y domina las técnicas y tratamientos con los que obtendrás los mejores resultados.

Hoy en día sabemos que hasta un 70% de las personas diagnosticadas de cáncer necesitan la ayuda de un psicólogo en algún momento del proceso de su enfermedad. ¿Cuándo acudir entonces? Cuanto antes. Siempre será más fácil prevenir y anticiparnos a posibles síntomas o trastornos, que trabajarlos cuando ya llevan tiempo atormentándonos. No obstante, sea cual sea el momento en el que te encuentres, podremos ayudarte a mejorar tu estado de ánimo, tu bienestar y tu calidad de vida. No hay diagnóstico, tratamiento o síntoma que no sea importante y frente al que no podamos hacer nada.

Por explicarlo de una forma más concreta, un psicooncólogo te ayuda a:

·      Lidiar con tus emociones y estados de ánimo (ansiedad, tristeza/depresión, estrés).

·      Poner fin a esos pensamientos que se repiten constantemente y te obsesionan.

·      Relajarte, descansar y sobre todo, dormir.

·      Comunicarte con tu familia y/o con el personal sanitario para entenderles y que te entiendan.

·      Gestionar tu dolor de forma que tenga el menor impacto posible en tu vida.

·      Trabajar la niebla mental, los despistes y la pérdida de memoria.

·      Manejar el miedo al sufrimiento, al propio dolor… o a la muerte.

·      Gestionar tu día a día en todos los ámbitos (de pareja, familiar, social, de trabajo…).

Y, sobre todo, puede ser tu aliado para vivir aprovechando cada momento. Todo lo que hagas en este ámbito contribuirá a una mayor tolerancia al dolor y a los efectos de los tratamientos, a un mejor seguimiento de los mismos y a una mayor sensación de bienestar.

Un psicooncólogo además, puede ayudar a toda la familia a lidiar con la enfermedad y a establecer hábitos saludables de prevención. Pero esto quizá sería parte de un nuevo artículo.

De momento, un solo consejo: Si te has sentido identificada con este artículo, deja que un psicooncólogo te ayude.
Olga Albaladejo Juárez
Psicooncóloga.

 

Un resumen de este artículo fue publicado en la Revista Saber Vivir TVE (noviembre 2018)

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