EL CÁNCER NO SE CURA

07/02/2018

Cuando los médicos afirman que el cáncer no se cura, en realidad están diciendo que nunca se puede estar seguro de que haya desaparecido del todo y que por tanto, apuestan por considerarlo una enfermedad crónica. Sin embargo, para la persona enferma que lo escucha es como si le estuvieran confirmando una sentencia de muerte. Muchos llegan a nuestro centro, Salmah, completamente descorazonados y buscando que les ayudemos a prepararse para lo peor.

No podría decir qué es exactamente lo que diferencia un diagnóstico de cáncer de un problema cardiaco o cerebrovascular que, sin embargo, constituyen la primera causa de muerte en la población adulta. Tampoco qué separa al cáncer de otras enfermedades crónicas como la diabetes, que a pesar de sus múltiples consecuencias no generan las mismas emociones.

 

Sea como fuere, es evidente que el impacto del diagnóstico inicial requiere de un tratamiento específico que ayude a la persona diagnosticada a hacerse cargo de su realidad presente y de un futuro inmediato que se anticipa, cuanto menos, amenazador. Quien más quien menos conoce a alguien que ha pasado por ello o ha oído hablar de la dureza de la quimioterapia o de los demás tratamientos oncológicos. Es fácil comenzar a imaginar la caída del cabello, las náuseas o quemaduras según el caso, el aumento de peso, el insomnio…

 

Y sin embargo, la realidad es que no hay un cáncer, sino más de trescientos y a cada persona se le dará un tratamiento lo más ajustado posible a las características de su enfermedad y al estado de avance de la misma. Nuestros clientes saben que ni todos los tratamientos producen los mismos efectos a todas las personas, ni una misma persona responde igual al mismo tratamiento en los distintos momentos de la enfermedad.

 

Por eso es importante diferenciar aquellas cosas para las que sí que vale la pena prepararnos de aquellas otras que tendremos que ir afrontando según vayan llegando… si llegan.
Por ejemplo, es un hecho probado que la ansiedad y la depresión son compañeras frecuentes a lo largo del tratamiento oncológico desde el mismo momento del diagnóstico, hasta el propio proceso de alta con el retorno a una supuesta normalidad que ya no es “ni medio normal” en palabras de nuestros clientes.

 

Un psicólogo, y especialmente un psicooncólogo, será un recurso fundamental para asimilar el estrés del diagnóstico. Te ayudará a gestionar las implicaciones emocionales de los síntomas de la propia enfermedad y los efectos secundarios asociados a los tratamientos; será instrumental para que puedas tomar decisiones de una forma serena y segura; y te dará las herramientas necesarias para adaptarte a cada una de las etapas que vas a vivir y a sus posibilidades. Por último, pero no menos importante, podrá ayudarte en ese proceso de aceptación y búsqueda del sentido de las cosas, la enfermedad, la vida y hasta la muerte con el que la personas con una enfermedad grave han de lidiar tarde o temprano.

 

En un momento de proliferación de dietas y complementos nutricionales es fundamental contar con la ayuda de un especialista antes de realizar ningún cambio en tu alimentación habitual. Un experto en nutrición y oncología te indicará qué alimentos es más adecuado tomar y cuándo; de dónde obtener los nutrientes que necesitas y hasta la forma de cocinar tus comidas. Igualmente podrá darte las pautas para comer antes y después de las sesiones de quimioterapia, o  para no aumentar o perder, peso o para no cogerle manía a tu comida favorita.

 

Un entrenador personal, profesor de pilates o de yoga no es un lujo en este momento, sino que será esencial para el mantenimiento de tu cuerpo lo más en forma posible. Y un experto en medicina complementaria, como la acupuntura, te permitirá aliviar los síntomas secundarios más frecuentes como el dolor, el insomnio o las náuseas de una forma natural y perfectamente compatible con los tratamientos. Incluso una especialista en estética y maquillaje oncológico te asesorará en el cuidado de tu piel y te ayudará a seguir sintiéndote guapa ante el mundo. Aunque no lo creas, la belleza también es terapéutica.

 

Puede parecer que vas a necesitar un nuevo presupuesto para mantener a todo este equipo de profesionales, pero lo cierto es que será para mantener el mayor nivel de calidad de vida posible y afrontar tanto la enfermedad, como los tratamientos desde una posición ventajosa. En Salmah no sabemos si te curarás o no, pero tenemos la certeza de que hay muchas cosas que puedes hacer por ti para vivir cada día. No te quedes quieto. Pregúntanos. Estamos aquí para ti. Queremos ser tu luz más allá del cáncer

 

 

 

Olga Albaladejo Juárez
Socia fundadora en Salmah,
Centro oncológico integrativo y participativo.

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