¿ME GUSTO O NO ME GUSTO?

16/07/2018

Comenzó el verano y con él llegaron las citas de piscina y playa. Justo este fin de semana me invitaron a una comida… con un wasap que decía más o menos “traeros el bañador por si nos damos un chapuzón”. Personalmente la rima no me hizo gracia. ¡Quería ser yo la primera que me viera en bañador o bikini! Y la primera en criticar las nuevas celulitis, el blanco de la piel tras el invierno o esos pelos rebeldes de más. Vamos que no iba a sentirme segura sin un tiempo de transición personal.

Salvando las enormes distancias y poniéndonos serios, lo cierto es que automáticamente me acordé de mis chicas de las Escuelas de Pacientes (de cáncer) cuando tratamos el tema de la autoimagen y la imagen corporal.

Son dos conceptos diferentes y a la vez complementarios puesto que autoimagen es lo que pienso y siento (de sensaciones y sentimientos) sobre mí misa y cómo me comporto en consecuencia (o no). Imagen corporal por el contrario se reduce a todo eso, pero sobre mi propio cuerpo.

¿Qué nos pasa con el cuerpo? A diferencia de un pequeño porcentaje de personas que cuidan y “se trabajan” su cuerpo durante todo el año, y ese aún más pequeño porcentaje de personas a las que les gusta tal como es, la mayoría de nosotros somos aguilillas a la hora de encontrarnos los defectos. Vamos, que los vemos todos.

Suelo poner a mis clientes ante el espejo para que se re-conozcan y aprendan a verse y mirarse. Indefectiblemente la primera reacción es colocarse el cabello, mirarse un granito, o manifestar expresamente todos los defectos que se les ocurren. Siempre pienso que tienen prisa por decirlos antes de que yo los vea; como si así parecieran menos malos.

Querámoslo o no, la imagen corporal tiene mucho, o todo, que ver con la necesidad de gustar a los demás. Sin ella, no nos importaría como fuera nuestro cuerpo; ni la tersura de menos, ni las cicatrices de más.

En las Escuelas de Pacientes les pregunto a cada una de las participantes qué es la autoestima para ellas y suelen contestar que “el pelo”, o “el pecho”, o “la energía”. No penséis que las respuestas varían demasiado cuando los participantes son hombres, ni cuando estamos en consulta. ¿Por qué nos resulta tan fácil reducir lo que somos a un puñado de cosas y tan difícil darnos cuenta de que autoestima es eso: el amor a uno mismo? No tiene más trampa, ni cartón.

Ciertamente hay enfermedades que se acompañan de tratamientos que implican la alteración temporal o permanente de nuestro cuerpo. Desde la pérdida del cabello, hasta la cirugía radical hay aparentemente un largo camino. Pero nos engañaríamos si solo tuviéramos en cuenta el impacto que tienen en nuestro cuerpo. Es fundamental entender sus efectos psicológicos (ansiedad, depresión, inseguridad…) y sus consecuencias en la calidad de vida de las personas que los padecen.

En Salmah no creemos que ninguno de tus síntomas (físicos o mentales), ni de tus miedos, sean frivolidades. De hecho entendemos la Estética como una herramienta fundamental de la Salud y el Bienestar.
Sin embargo, el cuerpo, tu cuerpo, aun siendo una parte importante de ti, es solo una parte. Tu eres mucho más. Tu decides la actitud con la que te tratas y cómo cuidas a cada una de tus debilidades y cicatrices. Tu decides si te criticas por lo que le falta, o te sientes orgullosa de tus fortalezas.

Por eso te animo a ponerte ante el espejo, a fijarte en lo mejor de ti, en lo más bonito de tu cuerpo, y a que cuando te preguntes si te gustas, te contestes con un firme y decidido SI. No hay nadie en este mundo más importante que tu y si te gustas a ti mismo/a, ¿qué más da lo que piensen los demás?

 

Olga Albaladejo Juárez
Socia fundadora en Salmah, Centro oncológico integrativo y participativo. 

Artículo publicado en la revista Espacio Humano.

 

¡Compártelo!

Volver

Para más información

Suscríbete a nuestras newsletter y estarás al día de toda nuestra actividad

Suscríbete a nuestras newsletter y estarás al día de toda nuestra actividad