YOGA Y PSICOLOGÍA CONTRA EL CÁNCER: Lo que de verdad funciona

26/04/2019

Sí, has leído bien: Juntos o por separado la práctica de yoga y las sesiones de psicología son herramientas eficaces e indiscutibles para el tratamiento de los síntomas asociados al diagnóstico de una enfermedad grave como el cáncer, a su evolución y a los distintos tratamientos médicos que puedas recibir.

Con ellos puedes reducir tu ansiedad, o el estrés, o la depresión; puedes mejorar tu funcionamiento social y funcional y, en definitiva, minimizar su impacto en tu calidad de vida. Si nos referimos a otros síntomas aparentemente de tipo más fisiológico, también podrás tratar con ellos tu insomnio, la fatiga o el estreñimiento y otros problemas digestivos, el dolor y/o potenciar tu sistema inmune.

Ahora bien, para que funcionen es fundamental ponerse en manos de los profesionales adecuados. Ni todos los profesionales somos buenos, ni todos los tratamientos funcionan para todas las personas igual. Por eso es importante que elijas a un profesional que pueda demostrar sus conocimientos y experiencia para ayudarte en lo que necesitas: por ejemplo, un psicooncólogo en el caso del cáncer, o un profesor de yoga certificado y reconocido por una asociación de prestigio.

También es fundamental que te informes por ti mismo y pruebes a cuestionar viejos prejuicios. Por ejemplo, que al psicólogo solo van los que están locos o los que tienen un “problema gordo” o que el yoga es para jóvenes, o para hacer posturas extrañas. Nada de todo eso es verdad. La realidad es que el psicólogo es el profesional que te ayuda desde la esfera mental-emocional a solucionar no sólo los desajustes que puedas tener en esas áreas, sino también en el resto de tu cuerpo y de tu vida porque todo lo que nos pasa tiene un impacto sistémico o integral. Siempre pongo el mismo ejemplo: si no tenemos miedo, ni reparos, en llamar al fontanero para que nos ayude a reparar un grifo, ni en llevar el coche al taller cuando no arranca bien… ¿por qué nos resistimos a ir al profesional adecuado para que nos ayude a sobrellevar el peso del diagnóstico de una enfermedad grave o las dolencias que conlleva? ¿Acaso tu no eres más importante que tu grifo o tu coche?

Por otro lado hoy el yoga está muy difundido y eso hace que afloren todo tipo de profesionales y prácticas. Pero el buen yoga no son las posturas, sino un trabajo integral en el que, en este caso a través del cuerpo, logramos el equilibrio mental y emocional. Fíjate que por eso está indicado para cualquier edad, o estado físico y hasta se han demostrado los beneficios de realizar yoga durante el tratamiento de quimioterapia. 

Personalmente nos emociona profundamente cuando alguno de nuestros clientes nos comenta que ha encontrado un lugar en el interior de su mente donde no existe la enfermedad y puede recuperarse del cansancio generado por los tratamientos; o que por fin, ha descubierto una actividad, el yoga, que tiene sentido al unir cuerpo y mente.

No pretendemos ofrecerte una visión edulcorada de la enfermedad, pero sí que tengas en cuenta que las personas somos multidimensionales y todo lo que nos sucede nos afecta de forma completa. Es decir, la rotura de una muñeca puede desembocar en una depresión; o la inmovilidad prolongada por la fatiga puede aumentar nuestra percepción del dolor.
Hay diversos profesionales que pueden contribuir a que los tratamientos que recibes sean más eficaces, o ayudarte a gestionar los síntomas que van surgiendo asociados a ellos y a la evolución de la enfermedad. No son alternativos, son complementarios; de hecho, son integrativos.

 

Por eso te animamos a buscar opciones y a no darte por vencid@.
Yoga y Psicología son las dos que te proponemos hoy.

 

Artículo publicado en la revista Espacio Humano

 

Olga Albaladejo y Ana Rello
Fundadoras de Salmah

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